Entrada destacada
Estigmas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Frente al espejo contemplas
el cadáver que habitas,
vendas de argento fundido
arrebujan la tez desvaída.
Tus manos surcan dócilmente
las estrías rosáceas del vientre
donde el polvo estelar
anidó prematuramente.
El jade en la mirada
se ha ensombrecido
en la niebla líquida
que devora el fulgor.
Brotan ápices carmesí
del núcleo hacia la raíz
de las cicatrices hendidas,
por murmullos del duelo.
Tiras de la melena ébano,
rasgas las cuerdas vocales
con rugidos de la tribulación.
Repudias la materia quebradiza
que no amparó la semilla,
que no dará frutos
y se marchita mientras
te consume frente al espejo.
el cadáver que habitas,
vendas de argento fundido
arrebujan la tez desvaída.
Tus manos surcan dócilmente
las estrías rosáceas del vientre
donde el polvo estelar
anidó prematuramente.
El jade en la mirada
se ha ensombrecido
en la niebla líquida
que devora el fulgor.
Brotan ápices carmesí
del núcleo hacia la raíz
de las cicatrices hendidas,
por murmullos del duelo.
Tiras de la melena ébano,
rasgas las cuerdas vocales
con rugidos de la tribulación.
Repudias la materia quebradiza
que no amparó la semilla,
que no dará frutos
y se marchita mientras
te consume frente al espejo.
Jesse Casanova
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Entradas populares de este blog
Calendula requiem
Calendula requiem Jesse Casanova Personajes: Ishtar Medvedeva Haru Agatha Schwarzenegger Leónidas Medvédev Júpiter Montenegro Irina Romanova Doctor. Escena I Habitación desordenada. Otoño. Amanecer. Ishtar duerme bajo un nido de sábanas. Leónidas llama a la puerta repetidamente. Al no obtener respuesta, golpea con mayor fuerza. La madera cruje e Ishtar finalmente abre los ojos. Sale del nido y abre la puerta. Leónidas: Ya era hora. Ishtar: No voy a salir y no tengo hambre. Leónidas: Tienes que ir a la escuela. Ishtar: No. Leónidas: Irina ha llamado, pregunta por ti. Silencio No olvides tomar tus pastillas, me voy a trabajar. El ama de llaves vendrá a las 9. Trabajaré hasta tarde, y por favor, come algo. Leónidas se marcha. Haru: ¿Se ha ido? Ishtar: Sí. Haru: Debería descansar, luce exhausto. ¿Para qué habrá llamado Irina? Ishtar: Lo de siempre, no importa ya. Haru: No te quites el vendaje, puedes reabrir la herida. Ishtar: Sólo es comezón. Haru: ...
Khalid
Llegas como la tempestad batiendo plumas de terracota, tus chillidos se estrellan en la puerta contigua. ¡Ese endemoniado pajarraco!, me quejo ante tu perseverancia que irrumpe la siesta del cenit efímero. Pero el oro que portas petrifica por su finura, callas ante mi presencia tras el ventanal enrejado. Nos analizamos, tú como un predador, lleno de curiosidad pueril que viene con la ventisca. Nos analizamos, te observo con la apatía del encierro imperativo por la supervivencia. La matriarca aporrea la madera, exigiendo mi salida del caparazón y sus gritos te exaltan, ¡Khalid, suficiente! gorjeas furibundo. La rutina discurre entre estas paredes legadas, comer observando titanes de agua evaporada con el eco de vecinos discutiendo por trastes sucios. Las horas son volátiles en el calor porteño, la brisa crepuscular revuelve tu plumaje. Permaneces en la cornisa velando mi prisión anaranjada, bajo tus garras, imagino la memoria errante de casi...
Comentarios
Publicar un comentario